Este pasado viernes, realizamos una cuarta sesión de grupos interactivos.
¡Nos encanta! y los niños y niñas van pillando ya la dinámica de esta metodología.
En uno de los grupos, desarrollamos el pensamiento lógico-matemático, con una actividad que consite en contar los elementos y asociarlos a su número, trabajando así el conteo, la asociación cantidad-grafía y la coordinación óculo-manual y psicomotricidad fina, al tener que enroscar tapones.
En otro grupo, trabajamos la atención, formando con policubos la figura de la imagen.
En otra de las actividades desarrollamos la conciencia fonológica, concretamente la conciencia vocálica al inicio de la palabra.
La actividad consiste en coger una imagen, nombrarla (trabajamos así el vocabulario) e identificar el sonido por el que empieza y colocarla en la flor correspondiente.
Y en otro de los grupos, realizamos una actividad plástica. En ella los niños y niñas tenían que dibujarle a la cara todas sus partes (ojos, nariz, boca... algunos añadian más detalles como pestañas, cejas...). Después hacemos el pelo con pintura líquida, sopando con una cañita.
Trabajar el soplo es fundamental para fortalecer los músculos orofaciales (labios, mejillas, lengua) y mejorar el control respiratorio.
Esto facilita la articulación correcta de sonidos, mejora la
pronunciación, fortalece la capacidad pulmonar y ayuda a la
concentración, siendo clave para el desarrollo del lenguaje y la
comunicación.